Intraemprendedor: ¿Qué es y cuáles son sus características?

Intraemprendedor

Intraemprendedor… Quizás te suene este concepto porque empieza a ponerse de moda. O quizás no, porque, ciertamente, es un término bastante nuevo. Quizás te creas que sabes a lo que se refiere pero lo estés confundiendo con otro concepto que suena parecido y que tiene algunas cosas en común con éste. Sea como sea, en este artículo intentaremos aclarar qué es un intraemprendedor, a qué se dedica y por qué se caracteriza. 

¿Qué es un intraemprendedor?

Como decíamos, el intraemprendedor tiene algunas cosas en común con el emprendedor (se trata de alguien creativo, con capacidad para proponer ideas, iniciativas, senderos creativos…), pero esto no quiere decir que sean lo mismo. De hecho, cuentan con diferencias importantes. Y es que una de las características principales del intraemprendedor es que forma parte de una organización, de una empresa, y como empleado que es de la misma, su creatividad, su emprendimiento, va dirigido a la empresa y se queda en el seno de la organización de la que forma parte.

No trabaja para sí mismo como hace el emprendedor, sino que su talento está puesto a disposición de la compañía para la que trabaja. Tiene la función de crear o abrir nuevas oportunidades para la misma; de ser la punta de lanza de su desarrollo futuro. De este modo, su éxito pasa por el éxito de la empresa que le ha contratado, y, a diferencia del emprendedor, no se beneficia de sus ideas de forma personal y directa.

¿Cómo es un intraemprendedor?

Como seguramente ya nos imaginamos, la principal baza de un intraemprendedor es su creatividad, su imaginación, su capacidad de crear valor a partir de una idea. Se trata de una persona ingeniosa, con audacia y visión empresarial, pero también con un gran compromiso para con la organización para la que trabaja. En este sentido, suelen caracterizarse tanto por su capacidad de pensar de manera poco convencional, novedosa, incluso rompedora; como por su capacidad de trabajo, su fidelidad y su sentido del deber.

¿Por qué elegir ser un intraemprendedor?

Seamos sinceros, ser un intraemprendedor puede ocupar muchas horas de nuestro tiempo y mucho espacio mental, pero en un emprendedor esto se multiplica. El emprendedor tiene que ocuparse de una gran cantidad de facetas de su negocio, mientras que el emprendedor tiene su labor algo más acotada. Además, el proceso de creación de ideas y senderos creativos del intraemprendedor es algo más sencillo —o si lo preferimos, está algo más dirigido—, porque nunca parte de cero. Al intraemprendedor se le proporcionarán unos objetivos, una dirección en la que ir: un mapa. El emprendedor, en cambio, parte de la nada (y tiene a su alcance, por seguir con el símil, poco más que una brújula).

Esto se debe a que un intraemprendedor cuenta con una estructura empresarial y organizativa a sus espaldas, lo que le permitirá sentirse algo más arropado y lo que reducirá los riesgos —y también, en cierta medida, la carga de trabajo— a los que tienen que hacer frente los emprendedores. También cuentan con algo más de seguridad en el empleo, ya que lo normal es que trabaje para empresas ya consolidadas y con una posición asentada en el mercado.

Una ventaja más de ser intraemprendedor y que muestra un cambio de paradigma en el mundo empresarial es el hecho de que la mejor carta de presentación para estos profesionales es un proyecto. A un intraemprendedor que pueda ofrecer un proyecto atractivo y relevante se le abrirán muchas más puertas que a otro que presente una opción sin tanto potencial y recorrido, aunque este segundo profesional cuente con más experiencia, mejor formación y más curriculum. En otras palabras, es el proyecto, la idea, la que se valora.

¿Qué valor tiene para la empresa?

Esta figura se ha convertido en una posición tan de moda porque el intraemprendedor tiene mucho que ofrecer a la empresa para la que trabaja. La compañía ganará en productividad y eficiencia, y tendrá mayor capacidad de adaptarse a las dinámicas del mercado. Ayudará a motivar a otros trabajadores y generará un ambiente de emprendimiento, innovación y creatividad: dará un soplo de aire fresco a los equipos y los procesos que estén en marcha.

Se investigan nuevos campos, y nuevas facetas, abriendo la posibilidad de encontrar nuevas oportunidades de negocio que se hubieran pasado por alto. Se trata de un perfil poco convencional, dinámico, que puede aportar valor en términos de comunicación, digitalización e incluso de filosofía empresarial. En definitiva, todo un revulsivo para un entorno comercial cada vez más dinámico, competitivo, fluido y vivaz. 

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